Cada vez se hace más notable que una buena
recompensa salarial no es lo que mueve a la gente a hacer trabajos excelentes,
sino que también contribuye a esto su motivación y el clima organizacional en
el que se encuentra, es decir, somos responsables de propiciar ambientes de
trabajo y comunicación efectivos, y haciendo que cada persona se sienta parte
del trabajo y los resultados planteados.
Hacer que cada persona se sienta útil, respetada y
valiosa es una virtud que cada líder debe poseer y que lo hará al mismo tiempo
útil, respetado y valioso. Es sabido
que, lo que mueve a las instituciones son las personas, y por ello es tan
importante que nos mantengamos atentos a estas, sus comportamientos, motivación
y fortalezas, dándoles la importancia y el respeto que merecen.
Es por
ello que, al liderar cualquier organización es necesario tomar en cuenta que
sus miembros requieren ser considerados como personas útiles y capaces de hacer
grandes aportes para el equipo y la propia organización.
Y es que como líderes, debemos estar atentos a las
fortalezas de cada persona que es parte de nuestro equipo y ser capaces de
integrarlas al trabajo diario de la organización, para generar un clima de
efectividad, respeto y desarrollo personal en los espacios que compartimos.
Es por eso, que cuando trabajamos para generar
resultados en pro de un equipo u organización debemos estar conscientes de las
metas individuales de cada uno, para así poder integrarlas en metas en
conjunto, y así construir en comunión una visión y misión para todos los
involucrados directos con los objetivos y los logros que se aspiran alcanzar.
Una gran competencia de liderazgo (que no se
aprende en ningún posgrado) es saber unir el compromiso de las personas que les
rodean y consolidarlo en objetivos claros y cuantificables para la organización
a la que pertenecen. Y esto implica también saber cómo dirigirse a las personas
con respeto para brindarles la motivación correcta para que desempeñen un gran
trabajo (Y conoce su rol como Multiplicador de Liderazgo).
Conozco organizaciones en las que se suele
menospreciar el trabajo del equipo, porque existen jefes roles muy
protagónicos, más no de liderazgo, y quiénes les rodean le respetan pero no se
sienten apoyados o importantes dentro de las metas que se van cumpliendo en la
compañía. Hay casos de personas que sólo están esperando la aparición de “una
mejor oferta” para cambiar de empleo, y otros que no sienten que están
desarrollándose en sus empleos.
¿Cómo es posible que un líder permita esto? ¿Cómo es posible que los jóvenes venezolanos
deban salir de las fronteras para que los descubran como talentos? ¿Cómo es
posible que las organizaciones permitan que su personal se esté desgastando en
rutinas diarias en un mundo tan cambiante y tan global?
¿Es que acaso estamos alimentando la creencia de
que los líderes los hacen los cargos? ¿O es que se nos olvidó que las gentes
son quiénes mueven a las organizaciones?
Propongo que se desarrollen en las organizaciones
programas de desarrollo de líderes, reuniones de trabajo más seguidas para
tomar en cuenta las opiniones de todos, capacitaciones en temas de interés para
todos. La responsabilidad social comienza por casa, es decir, si nuestros
trabajadores ni sus familias no están contentos con la empresa, no estamos
siendo responsables corporativamente, y tampoco como líderes.
Comencemos entonces a generar climas de respeto y
colaboración dentro de los equipos de trabajo, consideremos qué opinan las
personas antes de tomar una decisión que nos involucre a todos, y busquemos que
nuestra gente se desarrolle como profesional y como persona dentro de nuestra organización,
y entonces estaremos haciendo diferencias positivas para nuestro entorno.
Para finalizar les invito a compartir opiniones,
comentarios y sugerencias a través de mi twitter personal, @demasiadoNestor
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