A veces dudamos, como niños
delante del primer día de clases. Otras tantas, asumimos los retos y desafíos,
como quien se lanza al vacío confiado en un paracaídas. Más lo cierto es que
cuando se trata de oportunidades, somos nosotros mismos los protagonistas
reales del instante que vivimos, y somos quiénes con ingenio y perseverancia
hacemos que las cosas sucedan. Somos los auténticos productores de milagros (de
oportunidades).
Y no importa si dudamos nos
lanzamos al vacío, lo importante es que la decisión que tomemos nos lleve a una
próxima historia, en la que nos sintamos parte y nos permita seguir
evolucionando en todo aquello que nos compone (Lee también "Decisiones Soñadoras").
Las oportunidades son
entonces, salidas o respuestas que nosotros mismos podemos divisar, a tal
punto, que somos los creadores de cada oportunidad existente para nosotros
mismos. Incluso en la adversidad, podemos encontrar soluciones y respuestas
potenciadoras y transformar la realidad en algo mejor, porque realmente las
oportunidades existen primero en nosotros mismos y luego las exteriorizamos.
Nuestra visión determina las oportunidades en cada situación.
Una vez que encontremos la
salida, la solución o la respuesta, entonces hemos realizado la mitad del
trabajo, ahora queda aferrarnos a esa
visión, y ser tercos, mantenernos unidos a nuestro sueño, oportunidad o don.
Con enfoque, paciencia y disciplina, la oportunidad se convierte en una
fortaleza para nosotros, conformándonos y haciéndonos mejores.
Cuando abrazamos estas
oportunidades, sin dejar de que se escapen y nos volvemos perseguidores de
nuestras metas, entonces tendremos por seguro el encontrarnos un buen día de
frente con esta, y posiblemente sea en un espejo, puesto que todos seremos
aquello que buscamos ser.
¿Y qué tal si habláramos de
empresas? ¿Diríamos que las oportunidades las da el mercado? ¿O parten de la
gente?
Indudablemente, que el
entorno nos ofrece infinitas situaciones, más son los líderes y gerentes de las
organizaciones que identifican el rumbo que deben tomar las acciones que se
deben tomar para aprovechar lo que externamente existe. Más sin una visión
existente y una apropiada gestión y liderazgo, la oportunidad se pierde, ya que
nos encontramos con el hecho de que nuestra manera de comprender la situación
determina las acciones, y por ende, las oportunidades.
A veces dudamos, como
emprendedores en su primer año de ejercicio. Otras tantas, nos lanzamos al vacío,
como nuevas marcas en un mercado cautivo. Más lo cierto es que cuando se trata
de oportunidades, tenemos que estar preparados como líderes para llevar a
nuestras organizaciones al punto máximo de aprovechamiento, y saber que las
situaciones son útiles si sabemos cómo encontrar una oportunidad.
Porque como gerentes, o
líderes, o humanos, podemos transformar la realidad a nuestro favor, si sabemos
encontrar oportunidades y aferrarnos a ella, para sacar el mejor resultado
posible.
Quizás como país estemos en
una situación donde como empresas, empresarios, emprendedores y líderes,
debemos aprender a ver oportunidades, transformar la realidad y generar cambios
positivos para todos. Quizás (Lee "Alcanzando Sueños")
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