Para algunos, el
sexo no ha sido precisamente un plácido recuerdo en sus vidas, y para muchos
otros, ni siquiera es un recuerdo. La virginidad en el hombre es una
declaración escandalosa, ruidosa, y a la vez, vacía… con reacciones distintas
en las caras de las personas que se enteran de éste no-acontecimiento en la
vida de quien la declara, si es que se atreve a hacerlo.
Ciertamente, la
virginidad no tiene por qué ser un problema, pero si eres hombre, tienes más de
25 años, no has tenido sexo y quieres hacerlo… Houston, we have a problem.
El conflicto
comienza con la llamada “presión social” que hace la familia (tíos, primos, tal
vez hermanos mayores) y amigos. A esa edad (o a cualquiera) parece que todo el
mundo se jacta de su aventura del pasado fin de semana o la noche anterior, y
que al compartir la historia pretende que le sea confiada una de regreso… lo
común es mantener la virginidad como un secreto personal, por lo que éste tipo
de conversaciones llegan a ser incómodas.
Lamentablemente, el
día a día de un virgen está rodeado de estas conversaciones, por lo que es un
verdadero karma, que llena a cualquiera de dudas, pudiendo llegar a dañar la
confianza personal o la autoestima.
Seguido de la
familia y amigos, viene la mercadotecnia, que no importa qué medio utilice,
siempre llegan todas las imágenes de mujeres semidesnudas, parejas en
situaciones comprometedoras, que le sacan pensamientos triple equis hasta al
más casto… y en las redes sociales se puede estar a salvo hasta que alguna amiga coloca una autofoto en traje de baño frente al espejo.
Es así amigos míos,
el sexo es el marco de nuestra vida, nos rodea…. y para colmo de
males, no conforme con toda la publicidad, las redes sociales y los comentarios
de la gente de los círculos cercanos, están las hormonas y las ganas… que es
realmente lo más terrible de soportar para un no-iniciado, ésa necesidad humana
básica de la que nos hablaba Maslow, y que debería ser saciada (Por mera autorrealización, por supuesto).
Toda esta situación se
da mayormente en jóvenes con baja socialización o que les cuesta conquistar, ligar, acercarse a las chicas, sin
embargo, no es exclusiva para tímidos o reservados, en algunos casos pueden
tener novia, pero siguen sin estrenarse, tal vez porque pierden la erección, sufren de eyaculación precoz, o temores que han sido reforzados por un sistema de
creencias o religioso bajo el que han sido educados (Leer "Perdonando Al Sexo").
Lo cierto es que, la
virginidad, es un asunto serio y la decisión de "perderla" es importante y se debe asumir con responsabilidad (cuidado personal, anticonceptivos e incluso hacerlo con la persona correcta si se cree en ello) y es por ello que tal vez sea positivo hablar con un coach profesional, un psicólogo del área ó asistir a talleres de seducción (pese a la opinión contraria de muchos, los considero útiles para estos casos).
Recuerda que si te ha gustado el artículo, puedes compartirlo a través de tus cuentas en las redes sociales y si quieres compartir tu opinión, deja un comentario.
[Leer artículo original en Blog Ellos]
Recuerda que si te ha gustado el artículo, puedes compartirlo a través de tus cuentas en las redes sociales y si quieres compartir tu opinión, deja un comentario.
[Leer artículo original en Blog Ellos]
Follow @demasiadoNestor
