Hablar
de moda parece que siempre será un tema polémico. A mi particular modo de ver
las cosas, no hay que seguir la moda, pero siempre procurar vestirse y lucir
bien, tanto para agradar a uno mismo como para agradar a los demás. Saber qué
nos queda bien y qué no, debe ser considerada una competencia importante en
estos días.
En
marketing y moda se busca segmentar a las personas en grandes grupos para
comprender sus intereses y necesidades más fácilmente, y de éste modo integrar
la información que estudios de mercado arrojan en atributos de marcas y
productos que logren satisfacer sus necesidades. Entre estos grupos de mercado,
ha nacido uno llamado “los millennials”, los incomprendidos del momento, al que
todos están buscando cautivar, porque además se cree que de ellos depende la
economía del futuro.
En
mi opinión, no todos los nacidos entre los años 1980 y 2000 son millennials,
sino que son aquellos que además, se comportan de una manera emocional abierta,
prefieren el trabajo creativo, les molestan los horarios, les encanta la conectividad
que nos ofrece el Internet y trabajan en lo que les apasiona y no por dinero
¡Eso es un millennial! – el clan al que pertenezco.
El
tema con los millennials, la generación Y, es que somos muchísimos y no es tan
fácil de segmentar. En cuanto a la ropa, siempre dependerá del país, la región,
la raza, el género, y un larguísimo etcétera.
Para
hablar de mí mismo, en mi guardarropa siempre hay espacio para converse, mocasines,
jeans, polos y camisetas (franelas, playeras, remeras). No hay mucho qué decir
sobre mi outfit diario, excepto que seguramente le ocasionaría un infarto a
Nicolás Felizola. Pero como todo, dependerá de la ocasión. En ésta etapa de mi
vida, dónde estoy buscando un empleo, me podrás ver con atuendos más refinados
y con combinaciones que sólo pinterest puede aportarme.
Ahora
bien, para hablar un poco más en general, los millennials que se precian de
serlo, buscan comunicar a través de sus vestuarios ciertos valores personales y
que a la vez, estas prendas sean cómodas. He aquí una corta lista de los
atributos que buscamos a la hora de vestir:
Personalización. No nos gusta cargar logos en el pecho, algunos
preferimos crear nuestro propio estilo, incluso, nuestra propia marca. Entre
más personalizable sea un producto/marca, será mejor para alguien de la genY.
Estamos hablando de que cada persona pueda elegir el color, el diseño, la forma
del producto, incluso ponerle su nombre o logotipo si lo desea. Como ejemplo de
marcas que han podido realizar esto se encuentran Zazzle, Vans,
Shoes of Prey, Chocrí y entre otros.
Comodidad. Siempre vamos a preferir la comodidad ante cualquier
cosa. Somos la gente que está dada a la acción, desde sentarnos a hacer una
junta sentados en el piso (o en la piscina), hasta de tomar lápices de colores
y comenzar a dibujar el nuevo logo o portal de la marca para la que trabajamos...
eso no se hace con corbata (Repito, no tengo nada en contra del traje y la
corbata. Creo que están geniales para ciertas ocasiones).
Flexibilidad. La
ropa que compramos debe permitirnos poder usarla para múltiples escenarios, que
podamos darle varios usos en diferentes outfits, es decir, que nos permita
pasar de lo informal a lo casual incorporando una chaqueta, un accesorio, etc.
Valores. Si, los productos, las marcas y las empresas deben
tener valores. Muchos prefieren comprar las marcas ecológicas, las que se suman
a programas de Responsabilidad Social, las que son auténticas, sociales,
jóvenes, alegres, optimistas… En fin, las que pueden identificarse con las
personas.
Ahora
bien, cuéntanos, ¿Cómo es tu outfit diario? ¿Qué atributos buscas al momento de
vestir? Y recuerda compartir éste artículo con tus amigos en las redes
sociales.

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